La caña de azúcar fue
domesticada en Nueva Guinea hace unos 10000 años, la gente tomaba las cañas y
las comía; masticaba el tallo hasta que el sabor golpeaba la lengua como un
estallido de estrellas.
Durante años la
refinación del azúcar producida de esta caña fue una ciencia secreta que pasaba
del maestro al aprendiz, cuando los Árabes conquistaron la región
perfeccionaron e industrializaron la producción y refinación del azúcar.
Al llegar a occidente
el azúcar era consumida solo por la nobleza, por su escasez era calificada como
especia. En 1493, en su segundo viaje colon introdujo la caña de azúcar en la
española, aprovechando la similitud climática de esta con las islas canarias;
de esta forma llego la caña con su dulce sabor a nuestras latitudes y con ella
el tesoro (para muchos un placer maldito), que trae consigo,… la deliciosa
azúcar.
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